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El Nuckelavee

Las islas británicas son famosas por su gran colección de seres relacionados con las hadas; desde los pixies hasta los redcaps y los ahora famosos boggarts; hay pues, pocos seres faéricos que puedan resultar aterradores al lector moderno. Las hadas han sido convertidas a lo largo de cientos de años en seres pequeños e inofensivos; ya que casi siempre se les describe como pequeñas mujeres con alas de insecto que viven en el bosque y si bien no son dañinas, tampoco son benéficas al ser humano en la mayoría de los casos.
Sin embargo, una en partícular que rompe el estereotipo del hada fantástica es el Nuckelavee.

El Nuckelavee (o Nuckalavee) es un ser del folklore Orcadiano; y su nombre original “knoggelvi” se deriva del “Nokk” o el kelpie, y está relacionado al Nykur de Islandia. Se le considera el más horrible de los elfos y duendes escoceses, vive primariamente en el océano y es responsable de cosechas arruinadas, epidemias y sequías. Es temido aún en tiempos modernos; y muy pocas personas nativas de Escocia se atreven a contar sobre él; ya que a diferencia de otros seres con características duales en la mitología; el Nuckelavee es una criatura de maldad pura cuyo único propósito es plagar a los isleños hasta el cansancio. Y de acuerdo a la tradición, la única cosa que lo detiene es el poder de la Mither o’ the Sea; una entidad oceánica opuesta al Nuckelavee.
La Mither o’ the Sea mantiene aterrado al Nuckelavee en verano, mientras que a su vez el monstruo la hace esconderse durante el invierno. Y es durante estos meses finales del año, que es visto por los isleños; montando un corcel tan aterrador como él mismo.
El Nuckelavee asemeja vagamente a un centauro, cuyas patas terminan en aletas; tiene una gigantesca boca y un gran ojo que arde como una llamarada roja. Algunas fuentes lo describen como poseedor de una cabeza de caballo y un torso y cabeza humanos que salen de su espalda. Es un ser sin piel; con sangre negra que corre por sus enas amarillentas, mientras que los tendones y sus poderosos músculos son visibles como masas temblorosas. Otros dicen que es tan solo una cabeza que se sostiene con dos brazos pequeños.
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La plaga del Nuckelavee.
Se sabe que el Nuckelavee es el causante de múltiples desastres en Orkney: “Si las cosechas se dañan por el viento del mar o el moho, si el ganado se cae sobre las rocas que bordean las costas, o si una epidemia ataca a los hombres o a los animales; el Nuckelavee es la causa. Su aliento es veneno, cayendo como una infección sobre los vegetales y como una mortal enfermedad en la vida animal.”
La única cosa que puede herirlo es el quemar algas, lo cual se supone ocasiona una terrible ofensa para el Nuckelavee. El ser no soporta el olor del humo, conduciéndolo a una feroz y diabólica ira. En este estado, ventila su furia al atacar a todos los caballos en la isla de Stronsay con una plaga terrible conocida como “Mortasheen”. Una vez propagado, el Mortasheen se diseminará sobre las islas donde se quemaron las algas; y así se completará la terrible venganza del Nuckelavee.
El experto en folklore, Walter Trail Dennison; que vivió en Sanday en el siglo XIX, tiene el único registro de un encuentro con el Nuckelavee:

“Tammas, al igual que su homónimo Tam o’Shanter, estaba fuera a altas horas de la noche. Era una noche llena de estrellas, a pesar de que no había luna en el cielo. El camino de Tammas se hallaba cerca de la costa, y pues, mientras caminaba por un costado de un camino entre el océano y un profundo loch de agua dulce; vio un gran objeto frente a él, que avanzaba hacia su dirección.
¿Qué se suponía que haría?
Estaba seguro que lo que venía hacia él no era una cosa terrenal. No podía salir de su camino, y sabia que darle la espalda a esta monstruosidad maligna; según había oído, era lo peor que podía hacer. Así que Tammie se dijo a sí mismo ‘El Señor está sobre mí, y cuidará de mí, y me protegerá de cualquier intento maligno en esta noche’. Tammie siempre fue un poco brusco e ignotanre.
Así que determinó, que la mejor solución era encarar a su enemigo; y así caminó de forma resoluta y lenta hacia adelante. De pronto descubrió que la grotesca criatura acercándose a él era nadamás que el temible Nuckelavee – la más cruel y maligna bestia enemiga de la humanidad.
La parte inferior de este terrible monstruo, según Tammie; era la de un gran caballo con aletas en las piernas y una boca tan ancha como la de una ballena; de la cual podía exhalar un vapor ardiente como el de una tetera hirviendo. Tenía solo un ojo, rojo como el fuego.
En él se sentaba, o más bien crecía de su espalda; un gigantesco hombre sin piernas y con brazos que llegaban al suelo. Su cabeza era enorme y se tambaleaba sobre sus hombros como si se fuera a caer.
Lo que fue más horrible según Tammie, fue que el monstruo no tenía piel; y toda su superficie solo mostraba carne roja y cruda; Tammie vio sangre negra como la brea corriendo por venas amarillas y tendones blancos, gruesos como piernas de un caballo; torciéndose, alargándose y contrayéndose conforme el monstruo se movía. Tammie caminó envuelto en terror mortal, con el cabello de punta y una sensación como una película de hielo entre su cuero y cráneo, con sudor helado saliendo de cada uno de sus poros.
Sabía que era inútil escapar, y si debía morir; quería ver cara a cara a su asesino.
Aterrorizado, Tammie recordó haber escuchado sobre que el Nuckelavee odiaba el agua fresca; así que se acercó al lado del camino más cercano al loch. Y fue ahí que lla cabeza inferior de la bestia vio a Tammie.
La boca del monstruo se abrió como un foso sin fondo.
Tammie sintió su aliento caliente como fuego en el rostro, los brazos largos se extendieron para capturar al infeliz hombre. Para intentar evitar el agarre del monstruo, Tammie se acercó lo más que pudo al loch; tanto que al tocar el agua, sus pies salpicaron algo de agua en la pata delantera del monstruo; donde la parte de caballo de la bestia resopló como un trueno y corrió al otro lado del camino. Tammie sintió el viento producido por los brazos del Nuckelavee, apenas escapando del agarre del monstruo.
Así vio su oportunidad y corrió con toda su fuerza; aunque fue inútil, pues el Nuckelavee giró y galopó tras él; resoplando con un sonido como el rugir del mar. Frente a Tammie se encontraba un río por el cual el agua en exceso del loch salía al mar; y Tammie supo que si lograba cruzar el riachuelo, estaba seguro. La bestia intentó sujetarlo de nuevo, y esta vez Tammie saltó con toda su fuerza para alcanzar el otro lado; dejando solo su gorro en las manos del monstruo.
El Nuckelavee soltó un grito desgarrador de furia mientras Tammie caía inconsciente al otro lado del agua.”

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