Internacional

Quiero tus ojos

Era una noche de tormenta y Tania estaba en su cama,de repente un rayo cruzó el cielo y las figuras que lo árboles proyectaban en el techo se convirtieron durante unas milésimas de segundo en una cara sonriente con unos enormes ojos.

Tania se tapo con la manta y estuvo a punto de gritar, pero se reprimió para no despertar a sus padres, que dormían en la habitación de al lado. Volvió a sacar su asustada carita de entre las mantas y comprobó que en el techo volvían a moverse las mismas sombras y que la cara había desaparecido.

Del susto se le había secado la garganta y tenia sed. Le daba mucho miedo salir de su cama pero se serenó y se dijo para si:

  • Los fantasmas no existen, no tengo que tener miedo…

Levantó las mantas muy despacio y bajó de la cama, agarrando fuertemente a su osito y presionándolo contra su pecho. Se acercó a la puerta y giró lentamente el pomo haciendo el menor ruido posible. Salió al pasillo y se dirigió hacia las escaleras, la luz de los relámpagos iluminaba lo suficiente como para que no tuviera que encender la luz. Al llegar al piso inferior entró en la cocina y encendió la luz ya que la habitación no disponía de ventanas por donde pudiera entrar el resplandor de los relámpagos. Se sirvió un baso de agua y se dispuso a volver a su habitación.

Subió por las escaleras y se encamino hacia su cuarto. Antes de llegar pasó por delante de una pequeña estancia donde su madre guardaba una colección de muñecas de porcelana de diferentes lugares del mundo.
Entró en su cuarto y se acercó a la cama disponiéndose a meterse en ella. Inconscientemente su mirada se dirigió hacia la ventana y en ese momento la sangre se le heló y un sudor frío se apoderó de ella.

Una muñeca de porcelana de la colección de su madre estaba sentada en el alfeizar de la ventana, inmóvil, con unos ojos blancos fijados en Tania.

La niña salió corriendo y entró en la habitación de sus padres, pero se quedo paralizada bajo el marco de la puerta cuando vio la macabra escena. Sus padres no estaban en la cama, como ella hubiera deseado, sino que habían sido crucificados en la pared con enormes clavos de hierro. Sus cuencas oculares estaban vacías y sus rostros llenos de sangre, que bajaba por sus cuerpos cayendo después al suelo y formando un inmenso y oscuro charco de sangre. Tania retrocedió unos pasos y cayo al suelo. Unas lágrimas asomaron sus ojos y le resbalaron por las pálidas mejillas. Sus ojos estaban dilatados por el miedo y unos temblores les sacudían el cuerpo.

Durante una de sus convulsiones Tania giro involuntariamente la cabeza hacia el fondo del pasillo… La muñeca de porcelana estaba ahí de pié fijando sus diabólicos ojos carentes de pupilas en la niña, y con los ojos de los padres colgando de una de sus manos, agarrados por el nervio ocular.

Tania se arrastró hacia el lado apuesto del pasillo, pero cada vez que se giraba la muñeca estaba más cerca. Llegó al final del corredor y se giró para mirar a la muñeca, que se encontraba a varios metros de ella. No daba ningún signo de movimiento.
La pobre niña estuvo temblando, recostada contra la pared y sin perder de vista a la muñeca durante varios minutos…

De repente la muñeca alzó la mano en la que tenía los ojos agarrados y su pequeña boca se abrió. Las convulsiones de Tania se aceleraron. La muñeca movió una pierna hacia delante, después la otra, y poco a poco se fue acercando hacia la niña, que gritaba presa del pánico.

Nadie acudió a sus gritos…

Han pasado ya 7 años. La gente ha dejado de hablar del macabro asesinato que se produjo aquella nefasta noche. La policía no encontró a la niña, pero se comenta que se encontraron dos muñecas cogidas de la mano, una con unos ojos extremadamente realistas y la otra con la boca abierta y una lagrima pintada con sangre en la mejilla.

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