Mitos

Níðhöggr

Nidhogg es un dragón serpiente que se envuelve en las sagradas raíces del árbol Yggdrasil, él habita en Niflheim, uno de los reinos de la parte inferior, donde reina la oscuridad y el frío, no hay lugar para almas ni corazones de sangre caliente allí, solo oscuridad, miedo e ira. Esta criatura que se arrastra sobre su vientre y sus garras delanteras se encarga de roer y comerse las raíces del árbol esperando que el día del Ragnarök la copa se venga abajo. Una vez se haya regenerado la criatura del averno, se encargará de atormentar las almas humanas que hayan quedado en Niflheim.


Es curioso el hecho de que al hablar del dragón Nidhogg, todo el mundo se haga una imagen típica del dragón con escamas de serpiente, ojos de halcón y halas gigantescas de murciélago, pero esta representación es un tanto errónea, pues en la mitología nórdica (escandinava, o germana, como apetezca llamarla) todos estos dragones eran de la clase wryn, criaturas con cuerpo de serpiente, solo patas delanteras y de tamaños gigantes (muchísimo más grandes que el dragón de Lanzarote o el de San Jorge) como se deja a entender en esta historia, ya que es capaz de rodear las raíces de un mundo, aunque mitológico, Yggdrasil.

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