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El hombre lobo

México no estuvo exento del mito del hombre lobo; aquel siniestro ser que a los rayos de la luna llena tomaba forma peluda para salir a alimentarse. Ese mito fue una versión traída del Viejo Continente, en donde se creía que estos “animales” obtenían su comida de los cuerpos tiernos de los bebés.

Se decía que los lobos sólo atacaban por hambre, siendo el Diablo quien les daba un supuesto cinturón mágico con el que podían cambiar de forma, adoptando la apariencia de un animal asesino. Luego se creyó que los hombres lobo servían como esclavos a las supuestas brujas, pero la verdad es que nunca se les pudo ver juntos.

Una de las leyendas más interesantes con respecto a los hombres lobo en la Colonia, es la de un campesino, quien cortó la pata a uno de estos seres, echándola en el saco que llevaba consigo. Mas tarde se la mostró a su familia, pero al hacerlo, descubrió que se trataba de una mano, motivo por el que fue sentenciado a muerte, sin darle la oportunidad de defenderse. Él mencionó en varias ocasiones que le había cortado la pata a un lobo y no a un humano, pero obviamente nadie le creyó, sólo su familia que por muchos días subieron a la sierra con la esperanza de encontrar al hombre que le faltara una mano, algo que nunca sucedió.

Más tarde se creía que eran los brujos quienes tomaban forma de lobo, habiendo aquí una confusión, pues a ellos se les atribuía el poder de convertirse en cualquier animal, lo que comúnmente recibe el nombre de “nagual”, que era muy común en las tierras mexicanas, por lo que confundirlos no vendría siendo lo más apropiado. Pero siguiendo esta versión: dichos brujos tomaban esa forma para acudir a sus aquelarres (reuniones para invocar al diablo), atacando a todo aquel que se les cruzaba en su camino. Como quiera que sea, en la época de la Colonia fueron muchos los juicios que se llevaron a cabo condenando a las personas que se suponía cambiaban de forma, llámese nagual u hombre lobo. Y poco tiempo después nacieron algunas otras versiones refiriéndose al mismo mito.

Se cuenta que el mítico ser obtenía sus poderes de un brujo del bosque, quien le ofrecía una piel de lobo y un ungüento especial con el que se les podía pegar el nuevo atuendo. La piel se solía guardar en un rincón oscuro durante el día, y en las noches de luna llena se sacaba para poder convertirse y alimentarse. De acuerdo con la leyenda, los hombres lobo no saciaban su hambre, por lo que debían salir en busca de carne cruda, de preferencia de bebés.

Pero además, estaban condenados a los infiernos, pues al perder sus pieles, perdían también su inmortalidad. Siendo el Diablo el único ser que se los podía llevar al otro mundo, pues de lo contrario quedarían como almas en pena. De ahí que generalmente se les identificara con el mundo de los muertos, y se creía que eran más activos durante las doce noches posteriores a la Navidad, cuando se supone que los muertos vagan por la Tierra.

Finalmente nació la versión que afirmaba que el séptimo varón de una familia se convertiría en un hombre lobo sediento de sangre y carne humana.

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