Internacional

El Hombre cerdo

Desde hace algún tiempo, se cuenta la historia de una serie de atroces asesinatos; personas destripadas, despellejadas y que se encuentran colgadas boca abajo en la tina de baño. Dicen los que conocen que esto es obra del Hombre Cerdo o mejor dicho, su espíritu, el cual se puede invocar parándose frente al espejo y diciendo: —Aquí, cerdito cerdo, cerdo. Aquí, cerdito cerdo. Hasta que el aparezca y comience con su matanza.

Se cree que su alma no ha podido descansar en paz, debido a los trágicos sucesos que envolvieron su muerte. Él era carnicero en Chicago, y se encontraba trabajando en la Feria Mundial de 1893. Se había convertido en todo un espectáculo, pues utilizaba una máscara de cerdo real, elaborada con la piel de una víctima de matanzas pasadas, además resoplaba y emitía sonidos muy parecidos a los de estos animales. Así se metía tranquilamente entre ellos, para tomarlos desprevenidos antes de destriparlos.

Pero no contaba con que un día, las cosas no resultaran a su favor, porque resbaló; en cuanto cayó al suelo, los cerdos lo hicieron pedazos, devorándolo por completo, el único rastro que quedo de él, fue una enorme mancha de sangre después de que los animales bebieron hasta saciarse.

No hubo cuerpo que sepultar, ni personas a quien culpar, el solo había resbalado, y encontrado la muerte entre aquellos que tanto despanzurró. Sin embargo, poco tiempo después, los que una vez fueron sus clientes, se encontraron colgados de un gancho, listos para ser destazados como los cerdos de su matadero. Tal vez él los hacia responsables de alguna extraña forma. Y hoy simplemente, destroza por gusto, pues a fin de cuentas, él es un carnicero.

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