Internacional

El camino

Uno en verdad siempre se toma a la ligera todas aquellas historias sobrenaturales (yo fui una de ellas) nunca pensé que fuese la elegida para tomar contacto con “el más allá”, en el año 98 comencé con mis estudios universitarios en la “isla de Maipo” (chile) allí conocí a una chica ingresante con la que me hice muy amiga “francisca” (me llevaba muy bien con ella, era una muchacha agradable y risueña)
Cuando tuvimos el ultimo parcial del primer cuatrimestre después de festejar un poco por la cursaba de nuestro primer año, me ofrecí a llevarla a su casa, la verdad que ella vivía muy lejos el trayecto incluía caminos con mucha inseguridad, antes de llegar a su hogar necesariamente debía pasar un cruce donde chocaban el camino principal y una calle que daba inicio a un barrio de la zona, esta parte era bastante jodida con muchos robos (su hogar quedaba bastante lejos de la facultad, yendo para la comuna del “Huerto”


Cuando llegamos yo le pregunte – “oye mujer, como haces para llegar a la facu?” – francisca me conto que solía tomarse un micro hasta el centro de la ciudad y de allí agarraba un colectivo que iba hacia la faca, esa noche me invito a pasar adentro pero no quise entrar (me sentía muy cansada), nos despedimos pero antes que me fuera mi amiga me hizo acordar que nos debíamos juntar pronto para hacer un práctico de una materia, encendí el auto y comencé a recorrer el camino hacia mi casa.
A mitad del camino, se me apareció un hombre con una túnica de la nada, (no se en que momento surgió,) este tipo me gritaba – “detenté, detenté por favor” – lo esquive pasando por su costado, por dentro mío estaba muy nerviosa (supuse que era alguien que me quería robar) al llegar mi hno. Álvaro estaba despierto así que me desahogue con el contándole lo que había pasado, él me dijo – “menos mal que no paraste, mira si te afanaban (robar) o algo peor te violaban”
Después de tres semanas de aquel incidente, tuvimos un examen final con francisca, después de rendir, nos fuimos con un conocido nuestro “Rodrigo” y un amigo suyo (los dos chicos estudiaban arquitectura) a tomar unas cervezas para festejar nuestra primera materia metida en la carrera, tuvimos un buen ambiente paso tan rápido el tiempo que cuando nos dimos cuenta ya eran las 1 de la noche, francisca me pidió que por favor la llevara a su casa que sus papas se iban a enojar con ella, nos fuimos deprisa en el auto.
Al llegar francisca me pregunto – “lucia que te pareció el amigo de rodri?, no paraba de mirarte hay química entre Uds., además me pregunto si podías salir con el este finde” – yo puse una cara de sorpresa y me comencé a reír, solo le dije – “tas loca tú, no es mi tipo, además que quieres que piense si recién hoy lo conocí, además de pavo (tonto) es un mamon (quedado , tímido) te pregunto a vos si voy a salir con él, en vez de preguntarme a mi jajaja dale niña bájate que tengo frio y mucho sueño”
Después de reírnos un momento nos despedimos y me fui, cuando volvía se largó a llover (yo solo pensaba en estar en mi casa), estaba un poco sugestionada con el percance de la vez anterior, iba ya por mitad del camino cuando de pronto el auto se me paro en medio de la ruta cerca de aquel cruce (me había olvidado de cargar gasolina), me comencé a desesperar porque me di cuenta que había un hombre al lado de la ruta, este comenzó de a poco, yo trataba de encender el motor para escapar pero no había caso el auto no arrancaba.
Se paró al lado de mi puerta y me toco la ventanilla del auto, (histérica no quería ni levantar los ojos en esa dirección), este hombre me dijo – “muchacha que paso, el auto está mal?” – con mi voz entrecortada por los nervios le dije que no era nada grave que solo me había quedado sin nafta nada más, este sujeto volvió hablar — “tenga cuidado señorita está en un lugar muy jodido para que ande sola, deje que le haga compañía hasta que alguien la venga ayudar” – (en verdad donde me había quedado varada en una zona muy marginal con mucha delincuencia) no se en que momento lo deje entrar, ya adentro se sacó esa capucha que le cubría el rostro (pude ver un varón de unos 40 años, pelo semilargo con una barba en forma de candado).
Llame rápido a mi hno. por el móvil y este después de calmarme me dijo que en 30 minutos recién iba a llegar, debe ser que me vio muy intranquila porque decirme estas palabras – “ niña no temas, no te voy hacer daño, ni tampoco abandonar, voy a esperar hasta que venga tu hno.” – me conto que se llamaba “juan Selada”, al rato vi llegar Álvaro y salí rápido para ir con él, (traía dos bidones de nafta), lo abrase y le dije mira te voy a presentar a este buen hombre que me hizo compañía, pero al llegar al auto no había nadie me pareció raro porque no lo había visto salir ni nada.
Llegamos a mi casa, mi mama y mi hno. Me retaron por andar así con el auto, al preguntarme quien me había hecho compañía, yo respondí – “no se era un hombre, que se acercó hacia mi primero me dio miedo pero me relaje al darme cuenta que era buena gente” – , tanto mi madre como mi hno. Me recriminaron por ser tan confianzuda con los extraños, esa noche al acostarme en mi cama soñé con juan y al despertarme tuve la necesidad de agradecerle, tenía ese sentimiento de que aquel hombre necesitaba mi ayuda.
Me fui a buscar a francisca bien temprano y le pedí que me acompañara a buscarlo, fuimos por los barrios cercanos, ya un poco resignadas con pocas esperanzas me acerque a un almacén (era un puestito de verdulería, tenía también mercaderías y una cantina) al entrar vi a una señora que discutía con un vendedor ambulante, después de un rato se calmaron las cosas y este hombre se retiró de allí enojado.
Nos acercamos a ella, esta nos pidió disculpa por el espectáculo – “siento que hayan visto eso pero este hombre no cambia más, díganme para que soy buena” – le pregunte si conocía a la flia “selada” la señora me miro “conozco a una flia con ese apellido queda a tres cuadras de aquí, la primer casa después del cruce de las calles” le agradecimos ya estábamos saliendo cuando volvió a decir – “acaso buscan a juan?” – le respondimos que “si” y esta solo nos miró.
Llegamos a la dirección indicada, tocamos en aquella casa (muy humilde) pero nadie nos atendió, mi amiga un poco cansada, me dijo que nos fuéramos que tenía que buscar un papel en la uní que viniéramos más tarde, en fin salimos para la faca y allí se fue el tiempo charlando con nuestros compañeros, la fui a dejar a francisca ya cuando eran las 21, obsesionada con la cuestión me dirigí para ese lugar donde había quedado parada, (supongo que con la esperanza de verlo nuevamente, presentía algo por dentro) al llegar estacione el auto, apague las luces, ahí fue que me percate que a pocos metros había una grutita al lado de la calle, estaba mirándola, en silencio pero fui interrumpida por el grito de un hombre, venia alguien muy borracho en una bici con un carro atado atrás, se bajó y comenzó a patear esa casilla, agarro pasto y le prendió fuego, insultaba y escupía esa pequeña “Animita” (gruta).
Me fui de ahí con mucho miedo por esa secuencia que había visto, llegue a mi casa y me acosté, volví a soñar con juan parado al lado de la ruta, al día siguiente con fui a lo de mi amiga y le confesé que algo me decía que juan necesitaba mi ayuda, estaba paranoica con aquel hombre, era algo que salía dentro mío como una intuición, en los días siguientes comenzó a suceder algo muy raro, de noche me llamaban y cortaban (al marcar a la empresa me decían que aquel número no existía) me comenzó a inquietar toda la situación, a la semana de que se repitieran esas llamadas, mi hno. me conto que alguien llamo preguntando por mí.
Al insistirle que había dicho, Álvaro confeso – “era un hombre con la voz grave, dijo que necesitaba tu ayuda, creo que se llamaba juan selada, te espera esta noche” – ese día al oscurecer me sentía muy inquieta tanto que no podía estar en mi casa, saque las llaves del auto y me fui, sin darme cuenta llegue a esa “animita” me quede mirándola, me saco de aquel trance el golpe de la ventanilla al levantar la vista estaba juan, me alegre al verlo lo hice entrar en el auto y apenas se acomodó en el asiento me dijo, – “niña gracias por venir, estuve buscándote necesito tu ayuda” – le explique que lo estuve buscando para agradecerle que me haya ayudado en esa noche pero que no entendía como supo mi número.
Aquel hombre siguió hablando – “ lo del número no tiene importancia, quiero que me ayudes niña, mira soy una persona humilde muy trabajadora, nunca trate mal a nadie, mi error fue endeudarme con un hombre malvado que me dio unas mercaderías para vender en comisión, sin embargo el negocio no resulto bueno, como no pude vender todas las cosas, le devolví lo que sobraba, además le di el dinero sin cobrar plata alguna por las pocas ventas que hice y un poco más por el interés” – de pronto vimos pasar a ese vendedor ambulante por lado nuestro esta vez estaba sobrio, “ese hombre es malo, cuando toma se vuelve muy colérico y violento, ten cuidado, con que me hayas escuchado niña ya me ayudaste, me has ayudado” yo no entendí nada por la forma de hablar no llegaba a conjeturar todas las ideas. Se levantó para irse diciéndome que me esperaba al día siguiente a la misma hora que me tenía que dar algo.

Al otro día, lo fui a esperar como de costumbre, vi a salir a juan de los matorrales, me levanto la mano saludándome se iba acercando a mí, pero no pudo llegar ya que el vendedor ambulante se acercó lo comenzó a insultar y a golpear dejándolo inconsciente, agarro su cuerpo y espero que un camión pasara rápido y lo tiro ocasionando que lo atropellaran a juan, quede helada con lo que acaba de ver, no sabia que hacer apenas se descuido el vendedor me fui rápido de allí, era torbellino de nervios, había visto algo horrible, llore toda la noche ni llegue a dormir apenas amaneció llame a francisca esta rápido vino, le conté todo, me encontraba muy desahuciada.

Decidí ir a la casa que habíamos ido con mi amiga, al llegar aplaudí para que me atendieran, salió una mujer, en tono severo me pregunto qué quería, yo le comente que era amiga de juan que necesitaba saber cómo estaba, esa mujer (era la esposa del mismo) extrañada pregunto cómo lo conocí, le relate que su marido me había ayudado una vez que me había quedado varada en el cruce, quebrada emocionalmente no aguante, le conté que fui una cobarde – “vi el asesinato de su marido pero no hice nada para ayudarlo”
La mujer pobre muy exaltada – “pero como muchacha? vos estuviste ahi, que viste?” – confesé como aquel vendedor ambulante lo golpeo y lo tiro justo cuando pasaba aquel camión, “ay por el amor del Dios, juan no se suicidó, gracias Señor Jesús” fueron las palabras de aquella viuda al oírme, quise ir y hacer la denuncia ser testigo en juicio, pero llorando con la voz muy entrecortada me contó que su marido llevaba muerto 1 año, quede shockeada me costó recuperarme de esa situación, con esos nuevos datos la mujer hizo imposible por reabrir la causa, luego que detuvieron al victimario este término confesando su crimen.
Después del juicio y su sentencia juan dejo de aparecer en ese lugar, tiempo después me entere que muchos de los lugareños lo habían visto rondar por allí, creo que lo único que buscaba era esclarecer su muerte para poder descansar en paz, esta experiencia me ayudo a comprender que no estábamos solos en este mundo y muchos veces lo irracional es lo más normal el ejemplo mas claro es aquel hombre de nombre juan que aun muerto clamaba justicia.

Leyenda chilena

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