Nacional

El aventón

Para qué mirar películas de terror cuando con frecuencia la realidad misma puede ser igual o incluso más estremecedora.

Nos despedimos entre el ruido, el olor a cigarro y cerveza
la verdad es que me caga salir en parejas pero a ambos nos gusta la comida del lugar.
Casi al mismo tiempo se levantaron de la mesa la amiga de mi esposa y su marido, nos ofrecimos a llevarlos y aceptaron.
En camino hacia el auto no se hicieron esperar las preguntas de cajón que el ruido del bar no dejó hacer.
– ¿Y los niños? ¿Con quién los dejaron? ¿Ya están bien grandes verdad?
Las respuestas a esas preguntas se las dejó a mi esposa, tiene más tacto y paciencia que yo.
Ya en el auto pude poner música para evitar más preguntas, hasta que llegó el momento de preguntar el rumbo que tomaríamos.
– Ahí por casa de tu mamá, había olvidado comentarte que estamos rentando por ahí, contestó la amiga de mí esposa.
Pues como no se le iba a olvidar si se la pasó haciendo preguntas necias toda la noche.
– A ver cuando van a visitarme, mi esposo todo el día está ausente y yo me quedo sola con la niña.
No sabía ella que yo ya había notado que su esposo estaba ausente todo el día, toda la noche, quizá toda su vida, no lo escuché hablar en ningún momento.
– Es que los vecinos dicen que ahí en la casa se aparece un señor que se suicidó y a mi me da mucho miedo verlo un día. Aquí da vuelta, en la tercera casa, la del portón.
Me estacioné e inmediatamente mi esposa y yo nos miramos y sonreímos.
Ojalá se me apareciera a mi.
Le dije a la amiga.
– Ay no, tú estás loco.
Me respondió.
Descendieron del auto y agradecieron el aventón ofreciéndonos una vez más su hogar.
Esperamos que entraran y por unos segundos observé la casa, noté cuando abrieron la puerta que el baño donde se suicidó mi papá ya no estaba, en su lugar había una especie de altar con imágenes religiosas, encendí el auto, subí el volumen de la música y arranqué.
– Me caga salir en parejas.

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