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Bad Moon Rising (1ra Parte)

Evey permanecía sumida en sus pensamientos, recordando aun aquella llamada que le llegó de improviso, en la cual, su ex novio le suplicaba volver con ella pidiendo disculpas por aquellos momentos en que la lastimó. Ahora, apoyada contra el vidrio del automóvil, observando lo apenas poco visible de la noche en movimiento, pensaba la alegría de que todo se solucionara y pudiera descansar todo un fin de semana con sus amigos en la playa. En el automóvil se encontraban sus amigos Matias y su novia Gloria, Samuel, y su novio Cristian. Bajó el vidrio y pudo sentir como el viento azotaba sus cabellos negros como la oscuridad del exterior, mientras acariciaba su rostro perfectamente maquillado de un estilo más siniestro que las mujeres normales. “En que piensas mi amor?” Dijo Cristian rozando con sus labios su oído, ella sonrió, y volvió a compartir con risas junto a todos sus amigos en aquel viaje.
“Mati, tengo que bajar ahora urgente” dijo Gloria a su novio. “No puede esperar?”, preguntó este, “Tengo que ir al baño”. Dos minutos después se detuvieron al costado de la carretera, entremedio de unos arbustos. Evey acompañó a Gloria para que esta no se sintiera sola, mientras los chicos conversaban y bebían unos tragos de licor antes de ponerse en marcha nuevamente. “Quien diría que los volverían a ver juntos?”, dijo Gloria, “Ni yo aun lo creo” respondió Evey, “No aguanto a llegar y empezar a festejar”, “Yo tampoco” respondió su amiga. Evey se encontraba revisando que nadie rondara mientras su amiga continuaba haciendo sus necesidades, de pronto, en el suelo, encontró algo que llamó su atención, un CD de carátula negra y sin título. “Qué es eso?” preguntó Gloria, “Lo encontré recién”, respondió esta volteando y examinando el CD para ver si encontraba algo más.
De vuelta en el automóvil, las chicas contaron lo sucedido a los muchachos, y estos intrigados decidieron poner el Disco en la radio para ver si es que tenía audio en su interior. Una vez todos arriba, emprendieron marcha. “Veamos qué es lo que tiene” dijo Samuel introduciendo aquel CD en la radio. Una melodía empezó a sonar, la cual para Matias era conocida. Sonaba Bad Moon Rising de Creedence Clearwater Revival, “Esta canción…” Dijo Matias Pensativo. “La conoces amor?”, “Pero por supuesto, es un clásico” contestó Matias con una sonrisa en la cara. “Esta canción habla de catástrofes avecinándose, de peligros bajo la mala luna, de no salir bajo su luz por que podrías perder tu vida, del fin de todo” agregó el mismo mientras todos seguían el compás del sonoro Country emitido por el misterioso CD. Evey se encontraba observando la luna, que parecía más brillante que en otras ocasiones, notando que levemente iba adquiriendo un tono más anaranjado. Frunció su ceño al extrañarse por el matiz intenso que adquiría la luna, hasta que esta se vio completamente roja. De pronto, la canción se trabó mientras entonaba la frase “it’s bound to take your life” repitiéndola una y otra vez. Evey dijo “Miren la luna”. Esta yacía en un tono escarlata en lo alto mientras la canción se seguía entonando cada vez más lenta con una voz menos aguda. Cuando la canción ya emitía un tono escalofriante Gloria dijo “Pueden sacarla, ya me asusta un poco”, “No se puede” Respondió Samuel, Matias intentó en vano de la misma forma, hasta el punto de golpear el objeto. “Matias frena un poco, vamos muy rápido” Dijo Cristian, “Yo no estoy acelerando, esto se está manejando solo”.
El automóvil circulaba a gran velocidad por la pista, mientras dentro de él los gritos y la desesperación enfebrecían con alevosía, Gloria gritaba que detuvieran el vehículo, Evey se afirmaba con fuerza del asiento delantero, mientras Matias maniobraba el vehículo como podía para evitar chocar. Sin previo aviso una de las ruedas reventó al parecer por causa de un objeto punzante en el camino, el automóvil se descontrolaba y los gritos se volvieron ensordecedores, la canción seguía entonando la misma parte, se escuchó una risa escalofriante, un ser de corta estatura se posó frente al auto por la carretera, en el momento del choque el automóvil salió disparado por los aires, volcándose al costado de la carretera por una cosecha de maíz rodando hacia adentro, luego, todo era silencio.
Evey despertó algo desorientada, por su cabeza corría un hilo de sangre. Aun estaba dentro del carro junto a todos sus amigos. De repente le pareció ver un par de siluetas pequeñas fuera de este, las cuales se fundieron junto a la siembra. Asustada despertó a los demás, quienes no presentaban más que heridas leves. Una vez, todos fuera del auto Evey contó a los demás lo que había visto. Asustados por la idea de que algo sobrenatural los estuviera observando, todos tomaron sus celulares con el fin de llamar buscando auxilio, en un intento inútil pues no había señal.
Rodeando el carro todo era siembra, por lo tanto siguiendo el paso, a unos pocos pasos encontrarían la carretera. “Ire a buscar ayuda al camino. Probablemente un auto pase y nos lleve” dijo Matias. “Te acompaño amor” dijo Gloria de inmediato, “No, quédate aquí con los muchachos hasta que vuelva, es más seguro por si alguien aparece por ahí”. Así Matias se internó en la cosecha por el sector de donde provenían.
La caminata se hacía más y más larga, y Matias sospechaba que se había equivocado de camino, pero era imposible, puesto que él siguió el rastro que había dejado la colisión. Pensaba que era ridículo pensar que el automóvil se hubiera internado tanto, pero no comprendía la extención que transitaba, era ilógico. Hasta que al fin llegó al borde de la siembra. Pero no encontró lo que esperaba, puesto que en lugar de carretera, un bosque fue lo que encontró. Cuando disponía a devolverse, escuchó una bella melodía, era melancólica e hipnotizante, pero no reconoció el sonido como proveniente de un instrumento conocido, más bien parecido a un piano, pero no igual. Sin darse cuenta sus pies se empezaron a mover, internándose en el bosque en busca de aquel hermoso sonido. Una vez recorrida una larga distancia, un enorme sueño empezó a invadir, el cansancio lo consumía al sonar de aquella relajante y melancólica melodía. Se sentó a los pies de un árbol mientras sus parpados se cerraban. Las hojas del pequeño roble apenas dejaban pasar la luz escarlata de la luna cuando cayó en un profundo sueño.
Según su noción, habían pasado 5 minutos desde que cayó dormido, pero ya era de día. Miró a su rededor, el roble parecía más pequeño la noche anterior. Sus huesos le dolían, y sentía su piel sensible, con la sensación de haberse quemado. La canción ya no sonaba, y Matias no sabía lo que había ocurrido con sus amigos y su novia. Caminó cansado hasta encontrar un sendero. Su respiración provocaba dolor en sus pulmones. Al llegar al final del bosque, este se conectaba con una calle familiar para Matias. Este miró tras él y el bosque desapareció, dejando ver la calle donde él vivía. Extrañado miraba a toda la gente sin reconocer ninguna cara. Por instinto se dirigió a su domicilio, del cual salió un joven algo parecido a él. Preguntó al joven por sus padres, y este respondió “Quien eres tú, como sabes esos nombre?”, “Soy yo, Matias, hijo de ellos”, el joven lo miró con extrañeza, y dijo “Eso es absurdo, Matias era mi tío abuelo y murió hace mas menos 50 años”, y al decir eso, Matias quedó paralizado, su piel se empezó a arrugar de golpe, y sus cabellos a teñirse de canas, mientras sus extremidades se desasían. Al cabo de unos minutos Matias se transformó en un montón de polvo en el suelo que se llevaba el viento junto a los gritos del vecindario que presenció el hecho.

CONTINUARÁ…

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