Internacional

A solas en casa…

Eran las 9 de la noche, y Michel, chico de 16 años, estaba frente al computador… Su madre y su padre le habían avisado que se alistara para ir a cenar con el jefe de papá, Michel mintió para zafarse del compromiso diciendo que tenia dolor de estomago… Así pues, a las 10 y media de la noche, el adolecente se quedó solo en casa mientras sus padres asistían a la cena…
Cuando se puso a jugar por medio del computador, aun eran las 11 y media de la noche, el joven rubio de ojos azules no presentía nada anormal, y solo en su pieza, mato el tiempo en ocio frente al computador…
Las luces estaban apagadas cuando Michel se dio cuanta de que eran las 3 de la madrugada y aun estaba frente al computador, sus padres llamaron diciendo que pasarían la noche en casa del jefe del padre, así bien Michel no tenia motivos para acostarse temprano, y entonces decidió que antes de que le entrara el sueño, leería una historia de terror en internet…
Al principio de la lectura no era gran cosa, solo el crujir de la escalera en la casa sola lo intranquilizó, pero recordó que en casas antiguas suele pasar…
A medida que seguía leyendo, los sonidos a su alrededor fueron mas y mas notorios, y la oscuridad de su alrededor acrecentaba el miedo. La gotera del baño, el crujir de las tablas, el sonido de las ramas golpeando la ventana en el exterior… y luego el miedo de mirar a sus espaldas… curiosamente no era primera vez que le ocurría, pues bien todos sus compañeros comentaban que el miedo de mirar atrás era muy común, pero a medida de que continuaba la historia, Michel, presentía con mas fuerza que algo estaba tras el, y mas miedo le infundía voltearse…
Por el rabillo del ojo pudo divisar algo moviéndose, y ya no pude seguir la historia, puesto que estaba tan aterrado que ni moverse podía, sintió pasos tras él, y algo que se deslizaba cada vez mas cercano a su persona… los escalofríos eran terribles mientras su rigidez le impedía moverse… hasta que sintió algo frío y húmedo rozarle la nuca, algo esponjoso, algo que infundía un olor putrefacto…
Michel lanzó un alarido y saltó de la silla, cuando hubo puesto su espalda contra la pared, vio que algo se deslizaba saliendo por la puerta… algo negro y deforme…
El corazón del adolescente latía con fervor, sus ojos casi salían de sus cuencas, y la sensación de estar solo en casa se desvaneció, y fue reemplazada por una sensación de peligro, alguien o algo había entrado, y le aterraba averiguar que era…
Por las escaleras se escuchaba ruido, y el joven de cabellos rubios no quería asomar la cabeza fuera de la habitación para averiguar que era, pero sabia que debía hacerlo, así pues tomó el pomo de la puerta, mientras tiraba de ella para salir de la habitación, y en eso escucha un alarido totalmente sobrenatural, un alarido de voz distorsionada, como si 10 voces gritaran al unísono… Michel temblaba de pies a cabeza, mientras daba pequeñas zancadas fuera de su cuarto, hasta llegar a la escalera… Y al mirar hacia abajo, vio que la figura se desplazaba hacia la cocina, como si estuviera esperando a que la viera donde se dirigía…
Michel se puso a rezar, mientras las lágrimas por el terror inundaban sus mejillas. Sacó valor desde el fondo de su alma para bajar las escaleras, pero al llegar a la mitad, un temblor sacudió toda la casa desequilibrándolo, e hizo que cayera escaleras abajo, golpeando todo su cuerpo, llegando al suelo de un golpe en la cabeza…
El adolecente recobró el conocimiento a los pocos minutos… Toda la casa estaba teñida con una luz mortecina, una luz carmesí que lo envolvía todo… Sintió una punzada en la frente, se palpó y encontró un pequeño hilillo de sangre en ella, se incorporó, y esta vez escuchó ruido procedente de las habitaciones de arriba, subió lentamente la mirada, recorriendo escalón por escalón con ella, mientras escuchaba alaridos de un centenar de voces. Llegando a los últimos escalones vio un pequeño riachuelo de sangre bajando por las escaleras… le daba miedo seguir, pero subió un poco mas la mirada mientras su corazón daba un vuelco y casi se desprende de su lugar… Vio en el piso de arriba una especie de criaturas con forma humana pero deformadas, tanto en cara como en cuerpo, reptando escaleras abajo mientras soltaban líquidos por alguna parte del cuerpo, ya sea por heridas, ojos o boca… Michel dio un respingo y gateó desesperadamente hacia la pared opuesta, sin gritar, puesto que el terror lo dejó mudo… Tenía que salir de ahí antes de que esas cosas de arriba lo alcanzaran… A un costado se encontraba la puerta principal. Trató de abrirla mientras los gritos y alaridos de dolor provenientes de las escaleras eran cada vez mas fuertes… Estaba desesperado intentando abrirla mientras daba la espalda a la escalera, pero ya casi sentía que las criaturas se le aparecería por la espalda… un escalofrió recorrió toda su espina dorsal… No sabía que hacer… Esas cosas estaban cada vez mas cerca de él…
La cocina… en la cocina había otra puerta por la cual salir… cuando se dio vuelta para dirigirse a la cocina, una criatura lo tomo del tobillo, apretándolo fuerte… Michel pataleó con todas sus fuerzas, pero sentía que el tobillo le iba a reventar, puesto que esta criatura poseía un poder fuera de lo común… Tomó una figura de porcelana cercana y la estrelló contra la cabeza de ese ser, una y otra vez, mientras los trozos de piel podrida saltaban por doquier… consiguió librarse, y corrió tambaleándose en dirección a la cocina, mientras dejaba gritando desaforadamente a la criatura a sus espaldas… entró en la cocina, no vio nada mas que la puerta, y desesperadamente corrió hacia ella mientras los espasmos del llanto subían por su garganta, y el nudo en ella se hacia insoportable, y apenas hubo tocado el portal, sintió el ruido de las cacerolas y ollas caer a su espalda, y al darse vuelta… Bam!!… se encontró con una cara esquelética a menos de dos centímetros de su cara… un cráneo desnudo, sin músculos ni piel, solo cubierto de una capucha negra y echa girones… los dientes perfectamente alineados, con los colmillos sobresalientes y peligrosamente filosos… Luego la figura desconocida rió y agregó “Te llego la hora”, se inclinó hacia atrás y con la guadaña que tenía en sus manos, se lanzó a decapitarlo, Michel solo cerró los ojos gritando hasta que su garganta se desgarró de la intensidad, sintiendo el filo de la navaja en su cuello y… todo se fue a negro…
La mañana siguiente, los padres llegaron a la casa, subieron las escaleras sin el menor cuidado de fijarse en los detalles de la casa, hasta llegar a la habitación de su hijo… no estaba en su cama… los padres sorprendidos, se miraron atónitos… bajaron las escaleras rápidamente, y al llegar a los pies de esta, encontraron un pequeño rastro de sangre, siguieron el hilillo carmesí del piso hasta llegar a la puerta principal, viendo que se detenía y luego seguía hasta la cocina, y al llegar a esta, la madre lanzó un grito al ver a su hijo tendido en el suelo, muerto vuelto hacia abajo, y con una mano alargada, como intentando abrir la puerta… Mas tarde el forense les diría que su hijo tuvo un pre infartó en las escaleras, de las cuales cayó, seguido de un infarto fulminante en la cocina mientras intentaba salir… Solo Michel supo todo lo que sufrió antes de su muerte…

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