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El animal del puente

Era un día como cualquier otro en el pueblo de San Miguelito en Guanajuato, un hombre decidido a confesarse camino hacia la catedral de la plaza, entro por una de las puertas del templo y le pidió a un sacerdote que si por favor le podía hacer la confesión rápidamente por que tenía que irse, petición que el padre accedió.

Después de llegar al lugar de confesión, el hombre comenzó a revelar toda una historia seguida de secretos oscuros que dejaron al sacerdote asombrado y a la vez, impactado por las horrorosas palabras que salían de la boca de aquel hombre.

Con un rostro pálido, sudoroso y con algo de inquietud, el padre le pidió que se confesara con testigos, no tan convencido y con cierto misterio, el hombre acepto. Después de fijar una reunión días después, el hombre regreso a confesarse, solo que esta vez no se encontraba solo, sino con varios sacerdotes a su lado, que en todo momento escucharon atentamente el macabro relato.

La historia de terror iba más o menos así, de forma inesperada mi hermano murió a causa de una rara enfermedad, yo me encargue de todos los servicio funerarios y con mucha tristeza lo enterré en un panteón cercano, pero antes de hacerlo, me despedí de él, tomándolo de la mano y lamentando su perdida. Sin embargo, cuando estaba a punto de cerrar el ataúd, sentí que me tomo de la mano muy fuertemente, yo en ese instante no le tome importancia, ya que creía que había sido fruto de mi imaginación y con toda la tristeza del mundo no me sentía con ánimos de averiguar qué había sucedido.

Una noche, casualmente salí a buscar unos leños para avivar el fuego por que hacía mucho frío y estaba a punto de cruzar un puente que se encuentra cerca del lugar en donde vivo y de repente aparecieron un par de ojos amarillos que brillaban con la luz de la luna en medio de unos arbustos. Yo muerto de miedo, me quede inmóvil por un par de minutos hasta que escuche claramente la voz de mi hermano que me decía “Yo estoy bien… siempre te estaré cuidando hasta el día de tu muerte”.

Después de eso, salto el animal hacia el otro extremo del puente y corrió hacia mi, pero antes de llegar se esfumo con una leve ráfaga de viento. Yo la verdad, no recuerdo que animal era, ni que forma tenía y eso es lo que más me aterra.

Algunas personas que han cruzado ese puente aseguran haber visto un par de enormes ojos amarillos de entre los arbustos y de forma inesperada, sale una sombre de un animal que desaparece al llegar al otro extremo del puente.

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